El paraíso se ve diferente para cada uno de nosotros.
Para mí se ve como un horizonte delineado por montañas, donde puedo imaginar desde lejos cómo se verá todo lo que nunca voy a alcanzar a ver.
Es un lugar entre otros lugares, donde los edificios parecen estar abandonados pero dentro podemos encontar objetos que han sido testigo de otros momentos.
Rara vez recordamos las cosas tal como son o fueron. Involuntariamente nos llevamos pedazos de lugares, personas y momentos. Se convierten en símbolos personales, repetitivos y dificiles de ignorar. Son simples expresiones de algo de mayor importancia que apenas comenzamos a entender. Es posible encontrar significado en lo insignificante.